Paz Interior

Alquimia Corporal

La alquimia sucede en el cuerpo.

El cuerpo es el conector de nuestro interior con nuestro exterior, de nuestra alma con el mundo material que nos rodea.

Solo hemos de sentir en el cuerpo, pues el sentir viene del alma, para que nuestro alrededor se alinee con ese sentir.

No hemos de hacer nada fuera para que esto se alinee con lo que hay dentro. Solo hemos de sentir en este presente lo que está sucediendo en nuestra vida, anclados a la materia, lo que estamos manifestando. Si este manifiesto no está alineado con nuestros deseos del corazón, con nuestra alma, con lo que somos, sentiremos algo no tan agradable y, al sentirlo profundamente con todas nuestras células, se produce la alquimia en el cuerpo y manifestamos, sin tener que hacer nada, solo sintiendo en el cuerpo, en nuestra materia, nuestros deseos.

Siempre estamos manifestando, lo que es dentro es fuera, el tema es manifestar lo alineado con lo que somos.

Cuando estamos en el camino de nuestra alma solo sentiremos placer. Siempre estaremos sintiendo para estar siempre alineados y cuando algo nos perturbe, nos desalinee y nuestra vida en la materia, lo que vemos a nuestro alrededor no sea lo que deseamos con nuestro ser, lo sintamos y se vuelva a transformar.

La cuestión es que huimos de ese sentir. La vida nos trae esas situaciones ‘malas’ o desalineadas (pues las atraemos) una y otra vez, pero huimos con la comida de mala calidad, medicinas químicas, pensamientos, drogas etc y así, al no sentirlas con todo nuestro cuerpo, nuestro alrededor no cambia pues no se ha producido la alquimia corporal.

Quédate aquí, siente tu cuerpo, ve a esa zona que siempre está tensa, ve a tu respiración, y vuelve a tu paz. Cuando tu cuerpo vuelve a su paz es que esa tensión se ha alquimizado y tu alrededor por consiguiente cambia.

Haz esto las veces que necesites hasta que todas tus células entren en la vibración de tu alma.

Siente…. Toda tu vida. El sentir eres tú, es tu alma expresándose a través del cuerpo, la materia, y tu alma eres tú, es Dios.

 

Con Cariño…

María Castaño

 

www.mariacast.com

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *