¿Quién soy yo?

¿DÓNDE ESTÁN MAMÁ Y PAPÁ?

¿DÓNDE ESTÁN PAPÁ Y MAMÁ?

La energía femenina, enfadada con la energía masculina, nunca tuvo un papá que la sostuviera, piensa que no podía valerse por sí misma pues no tuvo el sostén paterno, o se hace hiperproductiva de una manera no acorde con las necesidades de su alma, por compensar esta falta.

Piensa que nadie la va a sostener, siempre depende de otros, va en busca de ayuda a otros perdiendo su centro, cree que ella no puede.

‘No puedo’

Se olvida de que su sostén es Dios, es la energía masculina que la inundará una vez que se rinda a la voluntad divina y deje que Dios obre a través de su cuerpo, y ya no dependerá de los demás, entregará su vida a Dios, y mágicamente verá cómo todo vendrá a ella, pero no del mismo modo que pasaba anteriormente, con lazos de dependencia, sino que será un ofrecerse desde el corazón, porque Dios obrará desde el corazón de cada persona que llegue a su vida. Nadie pedirá nada de vuelta y nadie dependerá de nadie, será un ofrecer continuo, pues cada uno estará cumpliendo la misión de su corazón.

No necesitará esa energía masculina de fuera sino que sabrá que ella atrae todo pues ella es Dios, que es todo. Habrá hecho las paces con el padre y podrá quedarse en este momento, en su centro, sin huir de él.

Al enfadarse con su padre, estaba enfadada con Dios, pues Dios se puso en este mundo con forma material de Padre. Hacer las paces con el padre es hacer las pacer con dios y poder ‘descansar en paz’, sabiendo que Dios hace, y pudiendo descansar en la energía femenina del ‘no hacer’, dejando que su propia energía masculina obre. Entonces, accionará cuando tenga que accionar y no sobreaccionará sin descanso. Es rendirse y saber que no depende de nadie, solo de Dios.

 

El hombre, enfadado con esa energía femenina, lo que necesita es cuidar la Tierra, salir al campo, comer verde, sano, cuidar a las personas, estar muy terrenal, rodeado de tierra en todos los sentidos, anclado a este momento, arar el campo, para reconciliarse con esa energía de la mamá. Incluso tener un grupo de personas a cargo y cuidarlo, sentir que protege y cuida. Así se siente válido.

 

Dos personas que se juntan y tienen esas energías distorsionadas, al seguir juntas, tienen que hacerse cargo de sus emociones y pensamientos para poder sanar gracias al otro, esa herida que tienen dentro. Es una oportunidad perfecta para sanar. Si no sanas con la persona espejo que tienes delante, la vida te podrá otra y otra y otra hasta que dejes de huir, te pares a sentir, y la integres en ti, la perdones, la ames y dejes que actúe esa energía en equilibrio dentro de ti. Vivas en paz contigo y dejes de estar enfadado.

También puedes ver esta herida y, si sientes que con ese espejo no puedes lidiar, darte un tiempo a solas para sanar esa herida. Incluso cuando sientas que no has de estar con esa persona más, no has de quedarte con ella solo porque ‘tienes que’ sanar la herida. Sentir, observar y traerlo a la consciencia pues el único camino es el amor.

Al cerrar una puerta, hazlo con amor o esa herida de enfado, rabia, rencor… te irá persiguiendo en futuras relaciones. Por tu bien, actúa siempre con amor y paz. Y si no te sientes capaz de hacerlo pues la herida es muy gorda, déjalo estar, vuelve a tu centro cuando pienses en ello y te venga la emoción, y, poco a poco sanará hasta que no duela, sin quedarte en bucle en ella. Déjalo estar.

Estos espejos han de hacer un trabajo de conciencia, reconciliándose a nivel individual con cada una de las energías de su herida, ya sea juntos, o separados (y que luego vuelvan a unirse en pareja o no).

Cuando cada uno de los componentes de esta relación, ya sea de amistad, romántica… tenga integradas ambas energías y logre su propio equilibrio en completitud dentro del mismo ser, una vez ahí, ya pueden exponerse a una relación SANA, DE CORAZÓN, pues ya no necesitarán ser complementados, ya no dependerán de nadie, ya no tendrán que llenar ese hueco que tenía ella de la energía masculina y él de la femenina, simplemente estarán, y cada uno realizará su función, la femenina brindando paz y anclaje y la masculina protección, siempre sabiendo que ella puede ser sostén y protección para ella misma y no dependerá de la del hombre externo, teniendo ese plus o algo añadido que te expande mucho más. Ambos se expanden mucho más sin depender el uno del otro.

Todas las relaciones antes de llegar a este punto de equilibrio interno de cada uno de los componentes de la relación humana, serán espejos del tercer chackra distorsionado y les unirán lazos de dependencia al querer llenar huecos y vacíos internos a través de la otra persona sin darse cuenta de que somos ya completos y solo tenemos que reconocernos en completitud como seres individuales sin depender de otros, haciendo las paces con nosotros mismos para, estando en paz con nosotros y amándonos a nosotros mismos, no echando la culpa al otro sino responsabilizándonos y viéndonos como perfectos espejos donde sanar las heridas que nos separan de la unidad, poder abrir el corazón al resto y cultivar solo conexiones reales y verdaderas desde el corazón, pues los lazos densos del tercer chackra distorsionado ya no existen al estar en equilibrio con ambas energías, papá y mamá, y somos completos, ya que venimos de ambas energías, no solo de una.

 

‘Papá y mamá hacen mi completitud.

Papá y mamá están dentro de mí, en mis células, no tengo que buscarlos fuera, ellos me conforman, crecí a partir de ellos y soy ellos. Ellos viven en mí, ambos.

ESTOY COMPLETA. ESTOY COMPLETO.’

 

 

 

Fragmento del Libro ‘Desequilibrio de las Energías de Papá y Mamá’, de María Castaño

 

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María Castaño 

www.mariacast.com

 

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