¿Quién soy yo?

EJERCICIO PARA SENTIR TU CUERPO

SIENTE TU CUERPO

Puedes usar cualquier audio que ofrece generosamente internet, para guiarte, o ser tú tu propio guía. Comienza por los pies y ve ascendiendo. Párate en aquella zona que te cueste sentir o que intuitivamente decidas pararte. No intentes buscarle explicaciones a lo que sucede, solo permanece sintiendo y observando esta zona. Donde va tu atención, va tu energía. De este modo, tu cerebro la reconoce y le manda sangre, oxígeno, información. Así, la integras más fácilmente como tuya, y moverla y darle órdenes te resultará mucho más fácil. Sea lo que sea que sientas, permanece, no pienses. Si vienen pensamientos (porqué me duele, la lista de la compra, después tengo que hacer esto otro, se me ha olvidado dejar esto hecho…. Y un sinfín  de pensamientos más) vuelve a tu zona y obsérvala.

Si en principio te cuesta mucho visualizarla o sentirla con los ojos internos, empieza por mirarla con los ojos físicos, para ser consciente de ella, de sus pliegues, sus formas, sus irregularidades, su textura. También la puedes tocar.

Darle cariño y atención a las zonas de tu cuerpo las hace formar parte de ti y el cerebro le manda información.

Darle cariño y atención a cualquier persona la llena de vida. Darte cariño a ti mismo o que te lo den,  te llena de vida. Igualmente pasa con el cuerpo.

Los tejidos lesionados o menos sanos, se endurecen, pierden su vascularización y mueren. Necesitan sangre, vida. Al hacer este ejercicio de ‘simplemente sentir la zona’, el cerebro empieza a darles vida. A todo lo que le das atención, lo haces estar vivo.

Empieza con tu auto sanación prestándote atención. Con eso, ya haces mucho.

 

En este proceso puedes sentir muchas cosas. Tienen explicación aunque no se la encuentres, no tienes porqué. Cuanto más en ti estés y más te reconozcas con lo que eres, menos explicaciones querrás tener, solo querrás vivir y punto. Vivir desde lo que eres, desde tu alma. Al identificarnos con la mente o el cuerpo, nos sentimos vacíos y perdidos, infelices, incapaces de hacer la vida que deseamos o sin saber siquiera nuestros sueños… solo empieza a dedicarte tiempo y observarte, para saber (lo sabrás de manera espontánea, poco a poco te reconocerás, no te fuerces…) quién eres de verdad.

 

 

Os daré un ejemplo de algo que yo sentía en mi cuerpo, en el día a día:

 

Cuando usaba el área racional en exceso, pensando mucho, bloqueando lo que soy, inmediatamente dejaba de sentir con fluidez el lado derecho del cuerpo. En mi cuerpo se manifestaba como tensión en la zona del cuello y de la cabeza, incluso el hombro, todo derecho. Cuando empezaba a sentir esto y me observaba, veía que estaba pensando mucho. Si me paraba a sentir mi cuerpo, sentía mucho mejor el hemicuerpo izquierdo que el derecho. Al pensar tanto, usando el hemisferio izquierdo, racional, se producen tensiones en este, que bloquean toda la información que sale de este hemisferio, y se trasmite al hemicuerpo derecho. Mi manera de saber que estoy enredada en los pensamientos y me estoy perdiendo de vivir lo que tengo delante es el dolor en el cuello de la zona derecha, además de la respiración agitada, o al menos perdiendo la paz natural (hasta que no experimentas la paz, piensas que el estado natural es estar nervioso, y, como todo el mundo está nervioso, es lo ‘normal’ ¿no?). Antes no lo sentía, pues no sentía mi cuerpo, y los dolores me parecían normales. Ahora veo cómo mi cuerpo me habla. Si estoy relajada, mi cuerpo está tranquilo, no se queja y puedo sentirlo. Si me pierdo de mí, pierdo mi paz, notando algo en alguna parte de mi cuerpo, dependiendo de la emoción retraída.

 

 

Fragmento sacado del libro ‘Conoce el Cuerpo’ de María Castaño

Podéis conseguirlo haciendo click a continuación:

Conoce el Cuerpo en formato Físico

 

Conoce el Cuerpo en formato Digital

 

Un abrazo enorme

 

María Castaño

www.mariacast.com

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