Emociones

Suelta el Hacha de Guerra

Suelta el hacha de guerra.

Estamos tan acostumbrados a no hacernos cargo de nuestras emociones que lo más fácil es echar la culpa fuera. Siempre, siempre, siempre, la emoción es tuya, lo que te provoca la otra persona, es tuyo.

Por ello, antes de reaccionar y generar así un malestar en la otra persona, párate y reflexiona qué viene a decirte esa situación, aquello que la otra persona ha causado en ti.

Ante un mismo acto creado por alguien, cada cual externo se lo toma de un modo distinto, entonces, es la propia percepción, no el acto en sí. Echarle la culpa al acto que la desemboca es como querer quitar una mancha de la cara sucia limpiando el espejo en el que nos miramos.

Párate y reflexiona antes de actuar, solo así podrás encontrarte, indagar en ti, y poder volver a tu paz fácilmente cuando algo te altere.

Si echas la culpa fuera, jamás te harás responsable de tus emociones y vivirás en una agonía interna, pues la angustia, ira o malestar que te generan las situaciones, las sientes tú y te hacen mal a ti. Por tu bien, haz las paces con tus emociones, siéntelas, y responsabilízate de ellas, para poder estar en paz en cualquier lugar, con cualquier persona. Suelta el hacha de guerra, nadie te ataca, solo tu propio juez, tú mismo y tu percepción, tus traumas, tus carencias. Haz las paces contigo, llénate de ti, explora todas las emociones para vivir en plenitud y que no sean las emociones las que manejen tu vida, sino que des lugar a que tu paz sea quien guíe el camino.

Recuerda que cada vez que estás hablando de otro, criticando o juzgando, lo estás haciendo de ti mismo.

Una persona a gusto consigo misma, feliz y en paz, no gasta su energía en nada negativo, al revés, ve la belleza allá por donde va, pues tras todas esas capas de angustia se encuentra lo que realmente somos.

Solo lo veremos si limpiamos y sentimos lo que nos interrumpe esa visión, y solo lo haremos si contactamos con nosotros mismos.

Está genial que hagas introspección en ti, sin sobre analizar la situación. Cuando pensamos demasiado, nuestro cuerpo se tensa y es más difícil sentirlo. Cuando estamos en la cabeza pensando y pensando, nos desanclamos de este momento, de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y en nuestro cuerpo, nos perdemos vivir.

Párate y siente tu cuerpo, respira, ve a tu cuerpo y verás cómo, poco a poco, encontrarás la calma, incluso te llegarán las respuestas que tanto estabas analizando, sin buscarlas.

Te encontrarás. Y volverás a ti, a tu paz.

Prueba a hacer esto en cada situación que te perturbe, que te robe el momento por estar dándole vueltas y vueltas, que te robe la paz. Deja de pensar, vete a tu cuerpo y siente. Ya está. Deja de luchar. Estás vivo. Todo pasa. Quédate aquí. Respirando, conectando con tu cuerpo, para volver a tu paz, volver a ti.

 

Puedes encontrar ejercicios para encontrar esta serenidad y reconectar contigo y con tu cuerpo en el link que te dejo a continuación. Son una serie de vídeos en el que textos y audios te guiarán para volver a ti. Hay ejercicios para conectar con tus emociones, con tu cuerpo, relajarlo, juegos, y más cositas que te serán útiles para volver a la paz que tanto deseamos:

Click para ‘Ejercicios de Vuelta a Casa’

 

También te dejo por aquí el link de mi libro ‘El teatro de las emociones’, en el que unos personajes nos conducirán por un viaje emocional, además de reflexiones, dibujos y poesías al final del libro:

Click para ‘El Teatro de las Emociones’

 

Y el libro ‘Conoce el cuerpo’, donde podremos contactar más profundamente con nuestro cuerpo y entenderlo:

Click para ‘Conoce el Cuerpo’

 

Un abrazo

 

María Castaño

 

Más inspiración en www.mariacast.com

 

 

 

 

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