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RELAX PARA ESCUCHAR

Nuestro cuerpo es un mapa que nos indica el camino.

Cuando no hacemos caso a nuestra alma y nos perdemos en exigencias, patrones, lo que dicta la sociedad, herencia familiar, traumas… Actuando desde esa cárcel en vez de desde la libertad del alma y lo que desea hacer, entonces el cuerpo da señales. Primero sutiles, que, si no estamos conectados al cuerpo y no lo sentimos , ni nos daremos cuenta, para finalmente gritar con una enfermedad más grave, todo para que vuelvas a ti pues, si sabes tornar todo en tu vida a tu favor, te darás cuenta de que la falta de salud te hace que pares, descanses y te escuches, que tu sistema nervioso se calme, que tu cuerpo recuerde qué hacer.

En el ritmo de vida estresante de la actualidad, difícilmente hacemos esto, y vamos a otras personas a que nos curen, normalmente tapando los síntomas sin permitir espacio de escucha interna (qué solo puede hacer uno mismo) o simplemente descanso para dejar que todo se recoloque de nuevo, tanto en el cuerpo como, por consecuencia , en la realidad externa. 

Una vez que hayamos escuchado al cuerpo y dado lo que necesitamos, damos los pasos que hemos sentido dar, cambiando el rumbo de lo que no era para ir a lo que sí, inmediatamente los síntomas se revertirán y la enfermedad desaparecerá. Por muy grave que parezca, desaparecerá cuando haya cumplido su función de mostrarnos dónde no era y que nosotros hagamos lo que sí era, actuando desde el alma, la paz, el amor.

Esto parece muy difícil incluso imposible hoy día, pues vivimos en una sociedad desconectada, nos hacen creer que dependemos de otros para sanarnos y esa creencia limita enormemente nuestro propio poder pues, al no verlo posible, difícilmente sucederá. Vivimos en una sociedad estresada, sin apenas tiempo o sin priorizar el tiempo para uno mismo de escucha, cuidados, mimos. Llenos de comida que altera nuestro sistema nervioso y de muchos estímulos externos que dificultan la vuelta a la paz.

En estado de paz el cuerpo está sano, todas las funciones se desarrollan con naturalidad, el intestino desecha lo que no sirve, la sangre llega sin dificultad ni obstrucción a todos los rincones nutriendo el cuerpo, el oxígeno también, sin bloqueo del diafragma, el sistema nervioso hace su función con normalidad y un largo etc eso lo hace la paz, y el cuerpo sana él solo sin ayuda externa solo por estar en paz, pues él está programado para hacerlo, sabe lo que hacer, pero esto no nos lo creemos, aún siendo cierto.

Necesitamos más confianza en nuestro cuerpo, más escucha, más volver a sentirnos, más volver a la paz, para que vivamos en salud continua, nuestro estado natural, sin tener que hacer nada extra para ello, solo vivir conectados al cuerpo, y vivir en estado de paz, lo que somos en esencia.

www.mariacast.com

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