Sharing

COMPARTIRME DESDE DIOS

Que me comparta a los demás, que comparta mi don desde un punto fuera del ego, desde saber que Dios me usa como instrumento de amor, que lo que sucede es algo más grande que mi propio personaje. Que no lo haga porque vean cuánto sé, lo guapa que estoy, lo bien que me muevo o lo buena que soy con mi don. Que no lo haga por demostrar nada o porque vean lo que valgo. Si tengo que demostrar lo que valgo es porque precisamente pienso que no valgo lo suficiente. Que no lo haga por buscar nada a cambio, ni por llamar la atención y que me vean, ni por otros muchos motivos qué da un ego, el miedo, el déficit de amor. Que tenga tanto amor por mí misma que no tenga que buscarlo fuera y desde ahí me comparta.

Que no lo haga con exigencias, con presión u obligación, con tiempos, o como todos hacen aunque no lo sienta mi manera. Que respete mis ritmos y la manera en la que vaya sintiendo hacerlo, y esta puede ir cambiando.

Que Dios me guíe desde el sentir y deje de lado todo lo establecido, el profesionalismo, la presión, la seriedad, el protocolo establecido por unos pocos, la productividad, el querer más y más, el destacar o tener éxito desde la connotación que le han dado a esa palabra.

Que mi éxito sea mi paz, y mi expansión desde ella. Que respete mi energía, mis tiempos, hacer lo que sienta en casa momento.

Que comparta al mundo lo que Dios me ha dado, desde una palabra, una sonrisa, mi don, desde lo que Dios desee y que me lo transmita desde el sentir en paz. Que sea un instrumento de Dios y no de mi ego, del amor y no del miedo.

Que salga de todo lo establecido que nos depara de nuestra esencia y paz para crear mi propia manera desde el sentir corporal de dios moviéndome. Que está sea mi brújula. Que rompamos las normas para que la única norma sea el sentir y que Dios lo expanda todo de este modo, no desde algo calculado, pues no podemos controlarlo todo y, cuando dejamos de controlar, todo es más grande y expansivo pues fuera del control de la mente está el amor que todo lo puede. Que este sea mi motor, que no caiga en las garras del miedo y sea capaz de volver a mi centro de paz para actuar desde ella, darme desde ella, compartirme desde ella, rompiendo lo limitado en mí, para abrirme a todo lo que soy.

 

Dejar de explicar, demostrar, mirar si me están mirando o aprobando. Que hacer mi misión sea puro gozo y no exigencia, sin tiempos mentales, de puro sentir en este momento, para que lo que reciba el mundo sea amor, el amor y paz con el que fue creado pues dejé a dios obrar en mi cuerpo, él me dijo cuándo hacerlo y cuándo descansar, me dio las ganas de hacer una cosa y otra, o de no hacer, él, con mi sentir, me lo fue diciendo todo, así que mis actos nacen de aquí, no del personaje, sino de la fuerza que todo lo mueve.

www.mariacast.com

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *