DAR DESDE LA COMPLETITUD
Solo cuando das sin pedir nada a cambio desaparece la presión y exigencia. Dejas de pensar que tienes que seguir dando para mantener esa unión, te apetezca o no, tener que seguir haciendo algo pues hay un lazo de dependencia que os une.
Ahí no hay corazón. El corazón da. De eso va la vida. De dar. Cuando pides, piensas que no tienes todo lo que necesitas en este momento, que te falta algo, sin ver lo que sí tienes, pues lo tienes todo ahora, y si no lo ves, es que no estás mirando bien, y si no lo tienes, es que aún no lo necesitas. Pedir viene de la escasez. Dar, de la abundancia. Y no es abundancia material, es presencia. Es completitud. Es vida. Cuando recordamos quienes somos, no nos hace falta nada en este momento para existir y desde ahí nos compartimos. La esencia del ser humano es dar. Cuando aparece la presión, exigencia, obligación.. se corta la creatividad, el amor, el sentir. Al dar sin pedir nada, solo por el hecho de dar, nos quitamos un peso de encima, desaparece la deuda pues no pedimos nada a cambio, lo que nos une va más allá de ese apego y entramos en la sintonía del amor. Podemos descansar en este momento, entramos en la relajación. Lo doy y lo suelto. No tengo que estar pensando en dar más pues sino no seré amada. Sé que soy amada, y doy desde este recuerdo, desde reconocerme. En este estado de dar, todo se expande, pues dar es unión, es Dios, y Dios es todo.
Cuando sueltas el que te tengan que devolver eso que has dado, puedes permanecer presente sin ataduras. Cuando sueltas el querer que te valoren o que te den algo de vuelta de algún otro modo.
Cuando das sin expectativas, todo lo que creas lo haces desde el placer y no desde la presión o el tener que hacerlo, lo haces solo porque sabes el impacto que tiene este acto de amor, lo haces porque lo sientes, lo haces porque lo disfrutas, lo haces porque sabes que has venido aquí justo para esto, para darte desde ti, sin ataduras, cuando sientas, en libertad, sin presión, sin exigencias, sin obligación. Lo haces porque sabes que de este modo eres Dios en la tierra, el amor, y esto es tan importante que cómo no vas a hacerlo así, cómo no te vas a compartir desde este punto.
Compartes tu don porque disfrutas haciéndolo, das amor porque sientes el amor dentro de ti al darlo. Lo haces porque quieres, lo deseas, lo sientes, y cualquier acto no es atado a nada, sino que es libre. Esto sucede cuando te recuerdas, estás en ti, en contacto contigo y sabes quién eres. Desde esta libertad es que te das al mundo y desde esta libertad es que tu amor se expande, pues el amor está hecho para darse, y dar nos recuerda la esencia que somos, nuestra humanidad.
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